Me incliné ante él, y le pedí que moviera sus manos hacia su ombligo, solo debía llegar hasta ese punto. Era mi regla, faltaba la suya- Extiende tus manos bajo mi ombligo y solo toca, puedes tocar todo lo que esté sobre tu ombligo- Me dijo. Accedí, no sé qué estaba más elevado si mi sostén o su entrepierna, solo sé que ambas eran una bomba de tiempo, pronto desearían salir de las ropas que les esclavizaban. Mis pechos fueron los primeros que se liberaron, y comencé a frotar mis pezones en su entrepierna, la que al cabo de dos movimientos estaba expuesta... Su piel ardía, la mía hervía por cada roce y movimiento; él lamió sus dedos y los puso sobre su piel, apretando lo que sería el espacio preferido de su cuerpo,
Tócate y bebe de ti- Me dijo.
Me senté en una silla frente a sus ojos y su coño, toqué cada parte de mi, deteniéndome en mis pechos los que apreté tan fuerte que sus gemidos me hicieron abrir los ojos de tal trance... Humedecí mis dedos, llevando saliva bajo mi ombligo... No fue necesario repetirlo, estaba aún más húmeda que el líquido labial superior.
Él por mientras aceleraba sus movimientos, yo por mi parte hacía lo mío en mi clítoris; éramos dos calientes competidores que se batían en quién se autodestrozaba primero y luego se deshacía ante el otro... Gané, exploté hasta el punto en que no se resistió besando y lamiendo desesperadamente mi palpito frenético. Era su turno... En ese momento estaba bañada de ti, y el calor derramado se deslizaba por cada curva de mis pechos.
y el calor derramado... Preciosa situación.
ResponderEliminarSaludo.