Todos los días es lo mismo, 6 horas sentada en ese puesto de trabajo que solo está compuesto por un computador, un teléfono y mi asiento. Cada dia, a eso de las 12:00 pm, tengo un Break en el que suelo fumar un cigarro o beber un café con algunos de los chicos (as) que componen la plataforma de trabajo. Supongo que ya adivinaron cuál es mi labor dentro de tal lugar.
Caen llamadas, contesto, respondo, escucho y cuelgo. Esa es la rutina diaria, por 6 horas 6 días a la semana... Monótono, aburrido, poco variable.
Ahora bien, desde hacía algún tiempo dentro de mis deseos internos ha estado el tener sexo en uno de esos cubiculos telefónicos, pero dado que me relaciono pocos minutos al día con mis compañeros y bueno ninguno de ellos me resulta atractivo. He cedido ante la idea. Sin embargo, aún sentí que algo podía hacer.
Era invierno, hacía mucho frío todo el mundo escapaba de las bajas temperaturas gracias a la infusión de algún líquido caliente o simplemente con mucha ropa a cuesta. En lo particular, me abrigué con un gran chaleco, panties, botas y una falda bien corta. Hay algo que mis extremidades no logran congeniar con un pantalón. Como sea, hacía frío... Me dispuse a comenzar a recibir llamados, tenía mucho frío por lo que comencé a mover mis piernas de modo que frotaba una contra la otra de forma constante... Cosquillas, seguí frotando... Humedad, me gustaba la idea. Uf! solo cerré los ojos y mordí mis labios, seguí frotando, cada vez más rápido procurando no emitir ningún sonido que escape del habla habitual de cada llamada. Mis pezones, estaban en alto, no se notaban dado el gran chaleco que me cubría, pero yo si estaba sintiendo como mis pechos estaban encerrados y apretados bajo las ropas, seguí frotando acabé, pero deseaba más... Procuré que nadie estuviese mirando, cosa que así fue. Llevé una de mis manos bajo mi baja, estaba ardiendo, de frío a esas alturas ni hablar, seguí frotando mi clítoris una y otra vez, ya no podía esconder la excitación que me hacía llegar al orgasmo. Por el teléfono, intentaba controlar mi voz, hasta que ya no pude y gemí, recuerdo que del otro lado de la línea una voz masculina me oía.
-Estás bien?- Preguntó
- Si, señor solo golpeé mi mano en contra de una taza caliente de café. Usted comprenderá hace mucho frío.
- Ah, tenga cuidado señorita.
- Descuide, gracias.
Fueron 5 tazas derramadas, y yo estaba extasiada, dieron las 12pm la hora del Break y como es de costumbre bajé a fumar un faso con mis compañeros:
- Luces radiante hoy- Infirió uno de ellos.
- El café me hace bien parece- Le respondí.
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