lunes, 5 de diciembre de 2011

Mezzanine

Tumulto era los que nos rodeaba, sudor, gritos, música, bailes, alcohol, cigarrillo, luces, y oscuridad... Me pediste bailar, accedí y en ese momento supe que no iba a escapar de ti, al menos por un par de canciones... 

Comenzaron las miradas, no quisimos hablar ni saber detalles de nuestras identidades bastaba con sentir la atracción física que nos unía superficialmente hasta ese momento. Luego, tomaste uno de mis brazos y comenzaste a moverte como un perfecto bailarín, lleno de energía y gracia. Eso me gustaba, por sobre todo tu indiferencia parcial ante la situación. Al paso de unas canciones, tomaste mi cintura y yo tu cuello, no queríamos besos, no era necesario. Recuerdo que Dissolve Girl, estaba de fondo (Massive Attack), podía sentir tu pantalón abultado presionando fuertemente mi cadera, tu manos bajaron hacia estas, yo solo movía mi pelvis como queriendo simular ese roce con mi real intención. Había mucha gente, bajo la cintura poco se podía visualizar... La presión continúo, tu manos se movieron a mis pechos que ya a ese minuto estaban tan presionados y en alto como tu pantalón, mientras tocabas cada curva con una fuerza sutil y constante, decidí tocarme, mi ropa interior estaba húmeda, escote durísimo, tu con tu aliento mordiendo mi cuello... Tomaste mis manos y saboreaste cada uno de mis dedos, a esa altura la gente no existía, todo estaba en nosotros o casi todo. 
Abrí tu pantalón, la música sonaba cada vez más fuerte, tenías sed y yo compartí de mi jugo contigo, todos nos veían y se contagiaban con nuestra sed... Te di mi espalda, y en la oscuridad que nos cobijaba, quisiste calmar tu sed penetrando bajo mi espalda... Nos movíamos lento, entrabas y lubricabas cada movimiento, mis dedos estaban empapados, tus manos seguían en mis pechos y tu respiración era contante en mis oídos. Era tu presa, gemíamos al compás de cada tiempo musical, nos movíamos ante el palpito de mi propio ritmo interior, ya nada importaba solo subir y prolongar el placer.... Tomaste mi pelo, besé y mordí tus labios y en un movimiento excusado en el baile descendí hasta saciar mi sed, la bebida hervía, saciaba mis deseos, mordí la bombilla lo bebí todo... 
Fue la última canción para nosotros en ese lugar, la fiesta estaba en alto, pero nos esperaba un mejor lugar en el que continuaríamos saciando nuestra sed y bailando hasta que la música se termine. 

2 comentarios: