miércoles, 23 de octubre de 2013

Tic Tac



La espera se hacía sentir, al menos los días en el calendario estuvieron marcados por horas, minutos, segundos e instantes de infinito recuerdo y fantasías. Si, de éstas últimas más que nada sobre la nada. 
El imaginarte venir y concretar cada una de mis más aterciopeladas ideas, resultaba ser el recurrente tópico del día. 

Hasta que ya no quedó más calendario, hasta que ya no hubo más espera. El contacto visual nos ubicó, mas el contacto, si, el tacto fue el que se apoderó de nosotros sin importar estar rodeados de gente que a pesar de estar en un mundo paralelo al de ellos, estaban ahí. 

No caeré en romanticismos ni menos en ideas vagas de lo que el encuentro fue, la información entre ambos fluyó bajo el puente que tus manos construyeron entre mi cintura y tu cuerpo, nos encadenamos, y el contorno de tu cuello fue el disco duro latente y palpitante de todo lo que yo necesitaba conocer de ti. Primero con mi lengua, luego mis dientes, y luego mi cabeza en 60 grados opuesta a tu dirección besaba tu boca. Espacio, proximidad, lengua, direcciones, respiración. Besos y más besos que en una suerte de teletransportación llevaron tus manos bajo mi falda y yo entregada a ti visualicé que ya no había gente alrededor, el espacio cambió y nos llevó a la intimidad demandada. 

Como en una canción de jazz nos movimos, tú jugando a ser ese bajo palpitante que marca el compás del movimiento y yo la voz improvisada de un cantante que en tonos agudos y graves guiaba tu tempo. Los acordes aparecieron, bajo la silueta de un saxo que en cada si b transformó mis piernas desde mis nalgas hasta mis pies en tu puente y soporte, mientras transitabas en un vaivén cadente y sofocante todas tus notas. Mientras yo, arqueando mi espalda recibía tu respiración en la parte trasera de mi oreja, la que se agitaba a la par hacia el clímax de la canción. Estábamos algo así como en un so what de Miles,  llegando al final en un solo de piano unísono y prolongado colmando de placer mi energía hacia  fijar mi mirada en tus ojos que perdidos en el filo del éxtasis y el delirio, posaron en un clamor sin oxigeno el valor de la larga espera acontecida. 

Lets do it again because the debt is huge. 

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