En la decisión de escribir lo que sigue, caí en el dilema de elegir el idioma con el cual transmitir éstas ideas. Quizás con la ayuda de algún traductor y un vago conocimiento de la lengua requerida, se podría hasta entender en la torre de babel sin problema alguno. No obstante, soy terca y bastante patriota así que le haré honor a mi amada lengua castellana.
Bien, normalmente las historias de hadas comienzan con un "Érase una vez" o "Había una vez un reino" y blah blah blah... En este caso, no hay príncipes ranas ni princesas narcolépsicas que pierden zapatos. Simplemente, hay dos protagonistas que llenan el espacio suficiente que requiere una completa historia en donde las risas que provocan mieles y miradas envolventes, lo son todo.
Nos conocimos en un bar, de esos que bajo la oscuridad más las luces multicolores dan refugio para el escenario perfecto de "conquista o encanto fugaz", con esa convicción le invité a bailar media canción y besarlo en una canción completa. Luego de ello, no primaron palabras ni preguntas, ni horarios, ni nada que nos fuese a congelar la fluidez del momento. Yo quería dormir abrazada (algo ingenua la muchacha), comer un completo (algo natural luego de beber alcohol a destajo) por supuesto besar, morder y follar (lógico, la calentura no se evita me dijo una vieja amiga).
Comimos, corrimos, gritamos, reímos, tocamos, sonreímos, mordimos, lamimos, fuimos, miré su rostro y toqué, sentí, gemí, grité, disfruté y fo... No quizás se me pasó la mano con el alcohol pero me dormí.
Desperté, miré por completo a mi compañía. Sus formas comprendían la larga e iluminada silueta de un hombre bastante atractivo el que de arriba a abajo invitaba a ser labio, a ser manos, a ser tacto, a ser caricias. Pasaron los minutos, y el acompañante despertó, respiró, estaba vivo. No sé si se dio cuenta de mi psicópata inspección. Al cabo que no me interesaba, lo hice con gusto. Un par de besos intercambiaron algo de espacio en ese momento.
Nos despedimos, en un silencio que me cobijaba como un antifaz (no fue incómodo), lo seguía mirando mientras se vestía, por lo que cerré los ojos y tomé una fotografía del momento. Nos dimos el último beso y adiós.
Hasta el momento la historia es lenta, corta, aburrida quizás, es necesaria la secuela.

Como principio deja muchos puntos suspensivos, en la segunda parte espero sean despejados o agrandados, la canción completa...
ResponderEliminarGracias por pasar... Bueno la idea de los puntos suspensivos y esa sensación de que todo está inconcluso, es parte de la intención de la historia.
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