domingo, 27 de febrero de 2011

Déjenme Pasar


Y es así como el escritor pensó que su novela estaba terminada, pasó meses encerrado en su cuarto de paredes mohosas, fumando en cada línea y parlamento creado, olvidando a todo aquel que algún día denominó como familia, o algún cercano. Ya a esas alturas, el mundo era un lugar desconocido, la vida era una estancia pasajera y desconocida, sí mismo era un completo extraño. Sin embargo, en su novela él comprendía que ese mundo estaba a su merced, que cada contexto estaba comandado por su voluntad y deseos, él era el Dios. Él sabía que lo era, se obsesionaba con la idea de crear un mundo paralelo al contexto natural....
Y como decía él pensó que su novela estaba completa, sin notar que en esa drástica introspección fuera del mundo externo, olvidó que estaba ejecutando una labro dentro de tal, y por lo tanto esas 500 hojas o más estaban en blanco, sin tinta, sin palabras, sin adjetivos, sin un mero artículo que diera inicio a la historia... ¿Por qué? Dejó de hacer, y solo de dedicó a pensar. 

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