Comprendo que el ser humano tiene la facultad y capacidad de poder deshacerse de los aspectos negativos que vaya experimentando a lo largo de su existencia, es por ello que no hay palabras, lágrimas ni deseos malgastados. El tiempo perdido no creo pueda resultar como tal, muy por el contrario forma parte de nuestro aprendizaje, dando cabida a un proceso empírico de experiencias que otorgan las herramientas necesarias para ir reflexionando y autorregulando el desarrollo de la vida.
Por su parte, considerando el pensamiento como uno de los componentes necesarios para encontrar el sentido y contenido a todo aquello que observamos, es inevitable no caer en vicios del pensar hasta el punto de hacerlo patológico. Si, el llevar todo a reflexión y juicio sapiente nos lleva a olvidar la etapa principal de nuestra vida en la que sentíamos, éramos capaces de vivir y ser felices con ello. Ante esto, cito a Nietzsche: "La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño". Si bien es cierto son palabras de otra persona, no dejan de ser una buena interpretación de la idea, pues claro al llegar una etapa en la que se da paso a la búsqueda del ser y por qué soy olvidamos el componente principal de lo que resulta vivir, la felicidad. Por causa que la era en la que nos encontramos nos lleva a esto a bloquear nuestros sentidos ante la sensación de las cosas simples, intentamos manufacturar y encontrar un sentido al vivir, siendo que hay pequeñas acciones, momentos y no necesariamente objetos que nos llevan a encontrar el motivo por el cual movernos y ser felices. Así es, considero que hemos perdido la capacidad de asombro o en definitiva hemos perdido capacidades, quedaron desechas en esta aldea global que a pesar de ser parte de una misma especie funciona en direcciones diferentes y paralelas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario